El paradigma hipermedial
El ciberespacio es un ambiente desterritorializado que opera con diferentes caudales de información que están dispuestos de forma no lineal generando una serie de interconexiones sucesivas, infinitas e impredecibles. La figura del rizoma permite pensar lo múltiple y lo singular en movimiento, en planos que pueden superponerse o entrecruzarse, constituyendo una red semántica de información, a la manera de un palimpsesto y en construcción permanente (Zapata Duque, 2005). Se trata de un gran sistema hipermedia que permite la inmersión en un entorno permeable que tiende a involucrar al usuario en una sucesión inagotable de tomas de decisiones. En este género, autor y lector comparten responsabilidades y su actividad creadora se entremezcla haciendo que los discursos sean polifónicos. La interactividad es un rasgo distintivo que permite la vinculación de microestructuras alternativas que simultáneamente convergen en la pantalla. Jerarquizar y vincular esos aportes con coherencia implica gestionar recorridos significativos que habiliten la construcción de sentidos. En cierto modo, estas son algunas de las tareas de un “curador de contenidos digitales”.
En este contexto, el proceso de lectura habilita la coactividad, la interpretación y la comunicación constante. Los discursos, al adoptar una arquitectura poliédrica (Igarza, 2008), complejizan, por su heterogeneidad, la actividad cognitiva de los usuarios, al demandar niveles de atención y participación impensados en otra época cuando la recepción tradicional era pasiva y previsible.
Los contenidos en la Web se ofrecen transmediáticamente al lector, quien recibe los aportes y se involucra en un intercambio comunicativo utilizando dispositivos que integran textos, imágenes y audios. Se trata de la era de los híbridos y de una cadena de valor más fluida, donde los espacios se comparten virtualmente y las relaciones establecidas son más horizontales (Igarza, 2008).
Los sistemas hipermedios se organizan como una red semántica de informaciones cuyas ramificaciones combinan texto, imagen y sonidos. Este modo de construir en la esfera virtual convoca un estilo de lectura sinestésica que moviliza los sentidos además del pensamiento. Entonces, el ciberespacio permite el tránsito intenso de múltiple información que se actualiza y potencia a gran velocidad. Ante esta posibilidad, se forma “una tapicería sígnica de los textos que dialogan con otros textos, remiten a otras realidades, interactúan con el sonido y la imagen formando un tejido inmaterial que habitualmente denominamos hipermedia” (Nunez, 2005, p. 58).

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